Recuerdo el momento en que empezamos a introducir la papilla de cereales con mi peque, y la verdad, es que lo esperábamos ansiosamente con la esperanza de que empezara a dormir mejor. Sinceramente, nuestra etapa de “sonambulismo” como padres novatos durante los primeros meses la recuerdo muy dura! Después de probarlos, tampoco es que fuera la panacea, como se suele pensar, pero es posible que algo mejorara. De todas maneras, después de mi maternidad pienso que el tema del sueño es muy particular de cada niño y no existen fórmulas mágicas.

Papillas de cereales

Pero lo que ahora me interesa es mostraros mi opinión sobre las papillas de cereales que existen en el mercado. El momento de introducirlas y la forma también puede variar según el pediatra y los estudios clínicos en que él se base, pero en este punto creo que se deben seguir sus pautas si has decidido depositar tu confianza en él. Eso no excluye que intentes estar bien informada de las opciones que existen. Los cereales se suelen introducir entre los 4 y los 6 meses, empezando por los que no tienen gluten. Hay que tener en cuenta que la OMS recomienda lactancia materna exclusiva hasta los 6 meses.

A esta edad, como os podéis imaginar, el sistema digestivo del bebé es aún muy vulnerable y hay que tener en cuenta factores importantes que no suelen explicar ni los anuncios de papillas de la tele, ni los envases, más bien lo contrario.

  1. Los preparados de cereales en polvo NUNCA deben tener azúcares añadidos. Hay que leer siempre el listado de ingredientes, aunque tardemos un poco más en hacer la compra. Por regla general , encontraremos el lema “sin azúcares añadidos” en las cajas de cereales infantiles pero podemos encontrar este concepto enmascarado en forma de:
    • miel
    • jarabe de glucosa o fructosa
    • azúcar de caña
    • maltodextrina: polisacárido que proviene del almidón y da textura y dulzor
    • jarabe de maíz, jarabe de arroz
    • zumos de fruta concentrados
    • galletas
      toda esta lista de alimentos se acaba absorbiendo por el niño en forma de azúcares de rápida asimilación, cosa que no es para nada saludable, además de acostumbrarle al sabor excesivamente dulce y las texturas demasiado finas.
  2. Los cereales dextrinados e hidrolizados no son la mejor opción. Esta técnica se utiliza para que los cereales se digieran mejor y quede un polvo más fino, pero al fin y al cabo lo que se está haciendo es convertir los hidratos de asimilación lenta que contiene el cereal en azúcar de asimilación rápida.
  3. Las papillas no deberían llevar aceites saturados como el aceite de palma, aceites hidrogenados o parcialmente hidrogenados.
  4. Es conveniente tomar una variedad amplia de cereales, no solo trigo y arroz. Existen muchísimos cereales con propiedades muy interesantes como la espelta, el kamut, el centeno, el mijo, la quinoa, el amaranto, el trigo sarraceno, la avena… hay que abrir el abanico.

    Con estos cuatro puntos ya tenéis suficiente para volveros un poco locas en el supermercado o la farmacia , jeje.

Muchos nutricionistas , naturópatas, y profesionales de la alimentación defienden que dar papillas preparadas de cereales es innecesario y que puedes preparar tu mism@ la mezcla de cereales. De hecho, antes de que existieran las papillas nos alimentaban igualmente, cierto? Y estoy de acuerdo, pero hay que tener en cuenta el factor COMODIDAD y PRACTICIDAD en los tiempos que corren. Por tanto, podemos alternar las dos cosas tranquilamente siempre que escojamos los cereales adecuados.

Personalmente, yo siempre he utilizado la marca Holle, es una marca alemana de alimentación ecológica infantil que me genera confianza. Sus papillas están hechas simplemente con harinas integrales y ecológica sin tratamientos de hidrólisis . Solamente están enriquecidas con algunas vitaminas. Su textura es totalmente diferente a las papillas de las marcas que todos conocemos porque es más fiel a  la real, son copos de cereal “de verdad” ,no polvitos finos, pero se disuelven sin problemas . También son más caras, todo hay que decirlo.

papillas

 

También es cierto que analizando las etiquetas de Holle podrías comprar simplemente las harinas ecológicas en bolsa y hacer las mezclas en casa ahorrándote un buen dinero. Es una buena opción, depende del tiempo que tengas.

Os animo a pasar un poco de la publicidad engañosa!